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Cambio climático

Vendimias adelantadas: cuando el clima también cambia los tiempos de trabajo

Publicado: 21 de agosto de 2026

Este verano, las altas temperaturas han acelerado la maduración de la uva en distintas zonas de España, adelantando la vendimia hasta dos o tres semanas en algunos territorios. Para muchas bodegas, esto supone reorganizar fechas, cuadrillas y turnos con muy poco margen. El calor no solo influye en el cultivo: también reduce la ventana disponible para recoger la uva en el momento adecuado y puede afectar a su grado, acidez y equilibrio.

Cuando el calendario se comprime

El adelanto de la campaña también tiene una consecuencia laboral. Buena parte de la mano de obra que otros años podía incorporarse a la vendimia se encuentra en esas fechas trabajando en sectores como la hostelería, la restauración o el turismo, que registran fuertes picos de actividad durante el verano. Para una persona que ya tiene un empleo en uno de estos sectores, dejarlo por una campaña agrícola breve y adelantada puede no compensar. Así, la necesidad de recoger la uva rápidamente coincide con una menor disponibilidad de trabajadores, lo que complica la planificación y puede elevar los costes.

El clima también cambia la organización

Lo que ocurre en el sector vitivinícola refleja una realidad más amplia. Diversos estudios científicos vienen señalando que el cambio climático, el aumento de las temperaturas, la sequía y los episodios de calor extremo están modificando el ciclo anual de la vid y sus periodos de maduración. El IPCC recoge que las regiones mediterráneas son especialmente vulnerables al aumento del calor y la sequía, con impactos sobre sistemas agrícolas sensibles como el viñedo. La Agencia Europea de Medio Ambiente también advierte de que los extremos climáticos, como olas de calor, sequías e inundaciones, están afectando ya a sectores como la agricultura en Europa.

Esta situación puede trasladarse a muchas otras actividades. Los riesgos climáticos afectan a proveedores, logística, disponibilidad de personal, seguridad laboral, costes y continuidad del negocio. Las empresas no pueden evitar una ola de calor, pero sí pueden identificar qué partes de su actividad son más vulnerables y prepararse con mayor anticipación. Por eso, realizar un análisis de riesgos climáticos resulta cada vez más útil, especialmente para empresas y sectores expuestos a los efectos del cambio climático.