En plena ola de calor en España, con temperaturas que superan los 40 °C y más de 1.800 muertes atribuibles al calor extremo solo este verano, es urgente contar con espacios donde poder descansar sin coste y proteger la salud pública.
Los refugios climáticos son espacios públicos adaptados —interiores o exteriores— que ofrecen confort térmico, sombra, agua y descanso, especialmente diseñados para proteger a los colectivos más vulnerables (personas mayores, infancia, etc.).
Según el reciente informe de Greenpeace “Ciudades al rojo vivo: refugios climáticos y desprotección frente al calor extremo en España”, más del 70 % de las capitales de provincia aún no disponen de una red de refugios climáticos efectiva. La falta de planificación, horarios limitados o incluso la exigencia de pago en algunos espacios comprometen su función como medida de salud pública.
Barcelona lidera la implantación en España, con más de 400 refugios climáticos distribuidos por todos sus distritos. El 99 % de su población tiene acceso a uno de estos espacios a menos de 10 minutos caminando. La red incluye bibliotecas, centros cívicos, piscinas, parques y más.
En cambio, Madrid solo cuenta con 31 refugios oficiales para una población de más de 3 millones. Algunos espacios como el Círculo de Bellas Artes, Matadero o CentroCentro actúan como refugios temporales en la campaña “Refúgiate en la cultura”, pero… ¿es suficiente?
Puedes consultar el informe completo de Greenpeace aquí.