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Gestión ambiental, Huella de Carbono

Gases refrigerantes: el impacto ambiental que no siempre se ve

Publicado: 16 de septiembre de 2026

Un equipo de aire acondicionado puede estar funcionando cada día sin que nadie le preste demasiada atención. Lo mismo ocurre con una cámara frigorífica, una bomba de calor o un sistema de frío industrial. Están ahí, hacen su trabajo y solo suelen entrar en conversación cuando hay una avería, una revisión o una factura energética elevada. Sin embargo, también pueden esconder una parte importante de la gestión ambiental de una empresa: qué gas utilizan, si ha habido fugas, si se han realizado recargas y si existe un registro claro de las intervenciones. El 16 de septiembre, Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, es una buena ocasión para recordar que no todas las emisiones se ven a simple vista.

Lo que no se ve también cuenta

Los gases refrigerantes no suelen aparecer en las conversaciones del día a día hasta que toca revisar mantenimientos, preparar una auditoría o calcular la huella de carbono. Sin embargo, una fuga puede tener impacto aunque el equipo siga funcionando con normalidad. Por eso conviene saber qué equipos existen, dónde están, qué gas utilizan, qué carga tienen instalada y quién realiza el mantenimiento. MITECO recoge información específica sobre gases fluorados, incluyendo obligaciones relacionadas con instalación, mantenimiento, revisión y manipulación de determinados equipos.

Mantenimiento, registros y evidencias

En la práctica, controlar refrigerantes no significa complicarlo todo. Significa tener un inventario claro, conservar partes de intervención, registrar recargas, anotar fugas detectadas y documentar reparaciones o sustituciones. También ayuda revisar si la empresa mantenedora está identificada, si los equipos tienen controles periódicos y si la información está disponible cuando hace falta. En un sistema ISO 14001, estos controles encajan de forma natural con la revisión de aspectos ambientales, requisitos legales, mantenimiento y evidencias. Lo importante es que el dato no dependa de una llamada de última hora ni de buscar papeles cuando ya se está cerrando el cálculo.

Estos gases también importan por su relación con el cambio climático. Algunos refrigerantes tienen un potencial de calentamiento global elevado, de modo que pequeñas fugas pueden tener más peso del que parece en las emisiones de una organización. Además, los equipos de climatización y refrigeración también consumen energía, especialmente en épocas de calor o en instalaciones con alta demanda de frío. Por eso, controlar bien los gases y revisar el rendimiento de los equipos ayuda por partida doble: reduce riesgos de fugas y mejora la calidad de la información ambiental.

La sostenibilidad empresarial no siempre se juega en grandes decisiones. A veces empieza en una sala técnica, en una cámara frigorífica o en una máquina de aire acondicionado que lleva años funcionando sin que nadie mire demasiado sus registros. Preparar bien una huella de carbono exige incluir también estas emisiones menos visibles, especialmente cuando hay recargas, fugas o equipos con gases de alto impacto. Controlar refrigerantes no es un detalle menor: es una forma concreta de prevenir fugas, ordenar evidencias y evitar que una parte de la huella quede fuera de foco.